La Tumba del Jardín

Mar 8, 2026    Jordan Easley

Imagina a José de Arimatea—el hombre que ofreció su propio sepulcro a Jesús—volviendo a casa la noche de la crucifixión y diciéndole a su esposa:

“Cariño, necesito decirte algo… Regalé mi sepulcro.”

Casi puedes imaginarla mirándolo con incredulidad:

“José, ¿cómo pudiste hacer eso? ¿Sabes cuánto pagamos para que ese sepulcro fuera tallado en la roca para nosotros, para nuestra familia, para nuestros hijos y nietos?”

Pero la respuesta de José habría sido sencilla y segura:

“No te preocupes. Solo lo está tomando prestado. Estará fuera de allí en tres días.”