Cara a cara con el diablo
A todos nos encantan los momentos en la cima de la montaña en nuestro caminar con Dios. Son esos altos espirituales cuando Su presencia se siente cercana, Su voz parece más fuerte, y sabemos con certeza que Él está obrando. Pero cuando experimentamos una victoria espiritual, casi siempre podemos esperar un ataque espiritual. Si le sucedió a Jesús, sin duda nos sucederá a nosotros.
Inmediatamente después de Su bautismo—un poderoso momento de afirmación divina—Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto. Pasó directamente de un momento íntimo con el Padre a un encuentro cara a cara con el diablo. Este pasaje es más que un evento histórico; es un modelo para nuestra propia victoria. No se trata de si seremos tentados, sino de cómo debemos responder cuando lo seamos.
